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Norte
Qué decisión debe mejorar, quién responde por el resultado y cuál es su lógica económica.
Sin Norte: pilotos atractivos que no mueven nada.
Democratizamos el uso de la inteligencia artificial en América Latina. Latitud IA es el sistema con el que ubicamos a una organización: qué decisión merece mejorar, qué capacidad la limita hoy y hasta dónde tiene que llegar.
¿Qué modelo deberíamos comprar?
¿Qué decisión queremos mejorar, y qué tiene que cambiar para que la mejora dure?
Como cualquier sistema de coordenadas, no califica: ubica. Ninguna organización está bien o mal frente a la inteligencia artificial. Está en un punto, y ese punto se puede medir.
La posición la fija el eslabón más débil.
Arrastra cada coordenada al nivel que reconoces hoy.
El diagnóstico obliga a una sola cosa: decidir con evidencia. De ahí salen cinco caminos posibles.
El informe se sostiene solo, sin un consultor al lado explicándolo. Es un documento para actuar.
Traes una decisión real. Sales con la ruta.
Se entra de dos en dos.
Es el sistema propietario de Equator Consulting Group para diagnosticar madurez en inteligencia artificial y decidir la ruta de transformación. Evalúa cuatro coordenadas (Norte, Evidencia, Decisión y Adopción) sobre una decisión concreta del negocio, ubica a la organización en una escala de seis niveles y entrega una ruta de 90 a 180 días con la próxima decisión de inversión.
En tres cosas. La posición la fija la coordenada más débil, porque es la que hunde el proyecto. El diagnóstico apunta a una decisión concreta: una misma organización puede estar lista en finanzas y todavía no en recursos humanos. Y declara el nivel que esa decisión exige, que casi nunca es el más alto de la escala.
Sí, y es uno de los cinco resultados formales del método. Cuando el valor es bajo, el riesgo desproporcionado o la evidencia insuficiente, la recomendación es no implementar. Protege el capital de la organización y es la prueba de que el diagnóstico no está diseñado para vender el proyecto que sigue.
Es el diagnóstico ejecutado en formato de cohorte: seis a ocho organizaciones lo recorren en paralelo, cada una sobre una decisión real de su propia operación. Cada organización participa con dos personas, el patrocinador ejecutivo y el propietario del proceso. Una sola persona no es admisible, porque la distancia entre quien decide y quien opera es justamente la que hace fracasar la transformación.
El alcance, la duración y el precio se fijan antes de empezar, y no cambian en el camino. Desconfía de quien te dé una cifra sin conocer la decisión que quieres mejorar. La conversación inicial no cuesta nada y suele bastar para saber si el trabajo tiene sentido.
Sí, y ahí la coordenada de Decisión pesa más que en cualquier otro terreno: la trazabilidad y la rendición de cuentas son la condición de legitimidad de la decisión pública, mucho antes que un requisito de auditoría. El método es el mismo; lo que cambia es la exigencia de gobierno.